Decir no es posible - entrena tu asertividad

¿Siempre dices que sí cuando otros te piden favores? ¿Tienes miedo de que se enojen contigo, si no siempre intentas complacer?

Decir que no puede ser muy difícil, pero es una habilidad que se puede entrenar.

Normalmente sabemos lo que se espera de nosotros en diferentes situaciones. Puede ser cosas como sólo tomar uno y no todos los canapés de la bandeja en una fiesta, o escuchar y asentir cortésmente cuando alguien cuenta una historia aburrida. Este tipo de comportamiento social facilita nuestra integración en un grupo o una comunidad. Se podría decir que funciona como un lubricante social.

A veces, nuestra inclinación natural de comportarnos socialmente deseable nos hace actuar en contra de lo que en realidad queremos o necesitamos. Puede ser decir que sí cuando alguien te pide un favor, aunque incluso tienes que cancelar otra actividad (que para ti hubiera sido más importante), quedarte a trabajar horas extras para ayudar a un colega del trabajo, o que nunca tendrás de vuelta el DVD que le prestaste a un amigo porque te resulta difícil pedírselo.

El motivo por el cual a veces resulta tan difícil oponerse y sostener la propia posición es que la adaptación ha cumplido una función. En algún momento hemos aprendido que es beneficioso. Los niños son muy inteligentes y aprenden de forma rápida qué se necesita para ser apreciados o amados, y qué se necesita para evitar exponerse a disgustos.

Complacer a los demás probablemente es el modo más común para manejar nuestro entorno. Además, ese conocimiento a menudo está tan interiorizado que nos acompaña a nuestra vida adulta, sin que lo cuestionemos.

Saber decir que no, ser claro y asertivo, tiene que ver con la integridad y autoestima. Siempre adaptarse a las situaciones puede provocar que lleguemos a ser estresado y enojados, tanto con nosotros mismos como con los demás. Entonces es hora de comenzar a entrenar la asertividad - para poder defender tus derechos de una manera que también demuestra respeto a los demás.

1. Hacer una lista de situaciones. Para empezar tienes que pensar en las situaciones en las cuales te gustaría poder decir no o ser muy claro, pero que te resulta difícil. Si no puedes pensar en situaciones concretas intenta de llevar un diario de vida durante un par de semanas para detectar las situaciones que son un problema para ti. En cada situación, estima el grado de dificultad que sientes para ser asertivo/a y decir lo que piensas. Usa una escala entre 0 y 10, en la cual 0 significa ninguna dificultad y 10 significa extremadamente difícil.

2. Entrénate de siempre pedir tiempo para pensar antes de contestar. Recomendamos que no te decidas de nada inmediatamente, aunque creas que ya sabes lo que realmente quieres. Cuando tu colega te pregunta si puedes ayudarle con un proyecto dile que necesitas pensarlo primero. Date un tiempo para pensar si realmente es algo positivo para ti, si te aporta algo. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de un no? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de un sí?

Más adelante puedes entrenarte de decir “No” inmediatamente, pero para empezar es más fácil pedir tiempo.

3. Hacer una hoja de cálculo. Si una amiga te llama y necesita hablar acerca de su relación justo cuando ibas a salir a patinar con tu hijo, piensa en las consecuencias de un “si” y de un “no” antes de aceptar. ¿Realmente quiero esto? ¿Esto está en línea con lo que considero importante en la vida, con mis valores y metas? Piensa en lo que te estás perdiendo, lo que ganas o lo que necesitas reorganizar con el fin de satisfacer las demandas puestas en ti.

4. Piensa acerca de qué es lo que temes que ocurrirá si dices que no. A veces tenemos pensamientos de ser considerados egoístas, maleducados o de no ser queridos; “Si digo que no a una amigo/a, le voy a caer mal a él o ella.” Ponte a prueba: ¿Tienes miedo de que otros se enojen contigo? ¿Qué se pongan tristes? ¿Qué es lo peor que puede pasar si dices que no? ¿Qué es un resultado probable de que dices que no? ¿Cómo puedes manejar la situación si lo peor llegara a ocurrir?

5. Cuando dices que “no” se breve, claro y honesto. No inventes excusas y evita dar explicaciones. Entonces corres el riesgo de encontrarte en una situación de argumentación y negociación y lo hará todo más difícil. Tú como los demás, tienes el derecho a decir no.

6. ¿Tiene dificultades para que te acepten el “no"? Hay algunas técnicas que puedes probar:

Lamentablemente no puedes predecir cómo actuará la gente a tú alrededor. A veces, te encuentras con personas que pareciera tienen cómo misión de vida convencer a los demás de que ellos tienen la razón en todo. En esos momentos hay que ser persistente y no ceder. Insistir en el no y repetirlo cómo un vinilo roto.

- ¿Vas a salir esta noche? - Lo siento, pero esta vez no puede ser.

- Vamos todos y queremos que vayas tú también. - Lo siento, pero esta vez no puede ser.

- Pero solo un ratito, ¿porque no vienes sólo para saludarlos? - Lo siento, pero esta vez no puede ser.

Otra forma de decir “no” es mostrar que entiendes al otro y le tienes aprecio al mismo tiempo que dices que no. “Entiendo que es importante para ti terminar esto hoy, pero no te puedo ayudar.”

Prueba con dar una explicación corta: “No te puedo ver esta tarde porque voy a salir con mi hijo a patinar

Intenta también decir "no quiero" en lugar de "no puedo" cuando este es el caso. Asumes la responsabilidad de tu “no” sin culpar a nada más. En caso contrario la persona te puede volver a preguntar más adelante y sólo estás postergando el problema.

7. Recuerda usar el lenguaje no verbal también, te dará peso a las palabras y más credibilidad. Habla con una voz tranquila y un tono normal, mantener un buen contacto visual y respira profundamente varias veces para mantener los hombros bajos y el cuerpo relajado.

8. En la lista de situaciones que quieres practicar, empieza con las situaciones que estimas menos difíciles. Cuando sientes que manejas estas situaciones sigue practicando con las situaciones más difíciles.