Sobre la promesa y desafíos de la terapia cognitivo conductual por internet

En el articulo “The promise and pitfalls of the internet for cognitive behavioral therapy” (Promesa y peligro de la terapia cognitivo conductual por internet) del 2010, el psicólogo Gerhard Andersson resalta, lo que ya múltiples ensayos clínicos vienen diciendo; que la terapia cognitivo conductual por internet es una forma prometedora para ofrecer tratamiento psicológico.

 

Gerhard Andersson, es un psicólogo sueco, psicoterapeuta y profesor de psicología clínica en la Universidad de Linköping, y Profesor Visitante en el Instituto Karolinska. Además es uno de los investigadores influyentes en el mundo en tratamientos psicológicos asistidos por internet.

 

Hay un número creciente de estudios clínicos controlados en diversos campos, tales como los trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y  condiciones de salud tales como dolor de cabeza e insomnio que muestran su efectividad.

 

Entre las ventajas para el campo de la terapia cognitivo-conductual es la difusión del tratamiento, pudiendo la persona acceder a un tratamiento a distancia, y las posibilidades de adaptar las intervenciones.

 

Hasta la fecha, los estudios que han dado mejores resultados han tenido el apoyo de un psicólogo junto al programa online. Sin embargo investigaciones recientes sugieren que este apoyo puede provenir de personas que no sean necesariamente psicólogos o psiquiatras, sino también  pueden ser asistentes sociales, educadores y otros profesionales socio-sanitarios.

 

Dado que los estudios también sugieren que la terapia administrada por internet puede ser igual de efectiva  que la cara a cara, se trata de un hallazgo que podría tener importantes implicaciones para los profesionales de la terapia.

 

En el artículo también comenta que hay otros aspectos a tener en cuenta para la aplicación de la terapia asistida por internet, mientras que los clínicos pueden tener actitudes positivas hacia la terapia por internet,  un estudio reciente sugiere que los pacientes son más escépticos y prefieren el tratamiento cara a cara.

 

Andersson argumenta que la terapia por internet puede ayudar a aumentar la adherencia a los protocolos de tratamiento, y que la formación de los terapeutas puede ser facilitada por medio de servicios de internet.

 

Por otra parte, el trabajo llega  a la conclusión de que la terapia cognitivo conductual por internet es más eficaz cuando se proporciona apoyo, dejando un papel importante para los clínicos que pueden incorporar el tratamiento asistido computarizadamente en sus servicios.

 

El artículo también advierte contra diseminar tratamientos entregados a  pacientes para los cuales no es adecuado, y que las habilidades clínicas pueden verse afectadas  si los clínicos están entrenados sólo para trabajar en esta modalidad.

 

La versión electrónica de este artículo (en inglés) se puede encontrar en línea en:

http://www.biomedcentral.com/1741-7015/8/82